RIPOLL, José Ramón

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RIPOLL, José Ramón

Biografía

Nació en Cádiz, el 10 de agosto de 1952. Ha venido combinando desde su juventud la dedicación a la música y a la literatura en sus más variados frentes. Poeta, músico y periodista, es conocida su labor como programador en Radio Nacional de España, donde ha conducido varios espacios culturales, en especial destinados a la difusión de la música clásica. En 1970 funda, junto con los poetas Jesús Fernández Palacios y Rafael de Cózar, el Grupo Literario Marejada.

Desde 1991, es director de RevistAtlántica de poesía, publicación de la Diputación Provincial de Cádiz, especializada en literatura iberoamericana e internacional. Llevó a cabo sus estudios musicales en los Conservatorios de Cádiz, Sevilla y Madrid.

En 1984 obtuvo la Beca Fulbright para ampliar conocimientos en Estados Unidos: Miembro del International Writing Program (Programa Internacional de Escritores) de la Universidad de Iowa y Honorary Fellow de dicha institución, es también Master en Literatura Comparada por New York University.

En 2019 ingresó en la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz como académico de número.

Obra

POESÍA

La tarde en sus oficios (1978).
Esta música ( 1979).
La Tauromaquia (1980).
Sermón de la barbarie (1981).
El humo de los barcos (1984).
Música y pretexto (1990).
Las sílabas ocultas (1991).
Niebla y confín ( 2000).
Hoy es niebla (2002).
Estragos de la guerra (2011).
La vida ardiendo (2012).
Piedra rota (2013).
La lengua de los otros (2017).
El espejo y el agua. Antología (2018).
La sombra de nombrar. Antología (2019).

ENSAYO

Beethoven -Liszt: las 9 sinfonías (1998).
El mundo pianístico de Chopin: pasión y poesía (1999) .
Variaciones sobre una palabra (La poesía, la música, el poema) (2001).
Hector Berlioz: dos siglos (2003).
La música en la poesía de Ángel González (2003). Disco-libro.
El son de las palabras: un paseo personal por la música y la poesía (2005).
Dimitri Shostakovich en su centenario (2006).
Cantar del agua (2007).
Poesía en música (2018).

TRADUCCIONES

Julio Verne, Los náufragos del Jonathann (1983).
George Bizet, Carmen (1980). Adaptación musical y traducción al español. En colaboración con Fernando Quiñones.
Quima Jauma, Del tiempo y de los sueños (1993).

OTROS

La alacena. Estudio y antología de Pilar Paz Pasamar (1991).
Cuarenta años sonando: la Orquesta RTVE.(1965-2005) (2005). Libro-disco.
Esencial Mozart (2006). Colección comentada de obras de Mozart interpretadas por la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE.

Premios

 

1979: Premio Guernica por La Tauromaquia.
1980: Premio Jorge Manrique
1981: Premio Villa de Rota por Sermón de la Barbarie.
1983: I Premio Rey Juan Carlos de Poesía por El humo de los barcos.
1984: Beca Fulbright del Comité Hispano-Norteamericano.
1986: Ayuda a la Creación Literaria del Ministerio de Cultura (Las sílabas ocultas)
1999. Premio Tiflos de Poesía por Niebla y confín
2016: Premio Loewe por La lengua de los otros.
2018: Premio Corda de Ensayo por su trabajo «Poesía y música en David Rosenmann-Taub».

Poética

 

La poesía no es nada y, al mismo tiempo es todo: esa es su realidad. Es puerta de un espacio desconocido que no es por sí solo, sino a través de la mirada de quien desposeído de sí mismo se atreve humildemente a traspasar el umbral, dejando sus equipaje en este lado, como hacen los peregrinos al llegar al destino de su viaje, que es quizás el origen del retorno continuo. He venido creyendo durante cierto tiempo que la poesía era un hecho fortuito, un encuentro azaroso de dos o tres palabras que, reunidas caprichosamente, edificaban una metáfora capaz de iluminar un pensamiento escondido. Con los años he ido cambiando de opinión, quizás por la insistencia de ese aparente encuentro. Presumo entonces que aquello que entendí como un producto casual, es una especie de constante que se esconde y surge de pronto, pero que siempre está ahí, mostrándonos la puerta abierta, no como un campo de luces coronado, sino como noche infinita, sin estrellas, esperando que quien acuda la ilumine con sus propias palabras. No la juzgo como un destino, pues ni creo en profecías, ni en oficios, ni en misterios. Convencido de que es un juego verbal, otorgo a ese verbo, sin embargo, una condición originaria, un papel conductor en el laberinto, un filamento de la memoria que nos permite discernir la realidad más allá de sus vestimentas y motivos episódicos. Es un sabor, una mirada, un silencio también y una manera de aprehender esa realidad desde otros ángulos vedados. El poeta es entonces un buscador de estrellas, de esos puntos escondidos en la negrura de la noche, de esos signos disimulados en el bosque que nos señalan el camino de la experiencia verdadera.

 

 

Texto

 

LA SOMBRA DE NOMBRAR

A Carlos Ripoll

HAN llamado a mi hijo por mi nombre
y he sentido su vida fuera de mi existir:
Eh, Ripoll… gritaban desde atrás,
y un sobrecogimiento me invadió por la médula
al comprobar cómo de esa palabra
que me envolvió para mostrarme,
me he desgajado ya para ser sólo.
Seis letras que han juntado la lengua de los otros
para en la música que producen sus roces
escribirme a mí mismo,
surgir como una melodía
que de la forma en que me nombran
se atempera o se abrasa
en su propio cantar.
Mis sufrimientos y mis alegrías
han nacido del eco que ha producido esa palabra.
He encontrado mi vida, no en el lugar del alma,
sino en la casa resonante
de quien me ha pronunciado.
Me he abandonado a su fluir
como un náufrago atado al maderamen
de su barco sin rumbo,
y navegué por ríos y mares
confundiendo sus nombres con el mío.
¿He llegado a buen puerto?
No lo sé.
Me dispongo a ser.
Sólo a ser sin mi nombre.
Han llamado a mi hijo
como a mí me alentaban a mirar respondiendo
por las sílabas rotas del símbolo de mí.
Ahora es suya la sombra
que las seis letras reproducen
como su silueta.
Que todo le suceda dentro de ellas
sabiendo qué es el nombre y quién es él,
Que no cambie jamás su corazón por el ritmo
que ha de precipitar esa palabra,
repitiéndose,
con la obsesión de un amor frío y necesario.
Que se ate como Ulises al eje de su historia
y no sean las sirenas quienes griten su nombre
y para ellas viaje y componga su vida

como una partitura ofrecida a la mar.
Ahora es suya la sombra,
lo llaman y sonríe
sin saber que está solo ante una voz
que va configurando su memoria
para sentirse
sólo ante su ser.

(De Hoy es niebla, Madrid. Colección Visor, 2002.)

 

 

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