ORY, Camilo de

Inicio/ORY, Camilo de

ORY, Camilo de

Biografía


Camilo de Ory nació en Segovia en 1970, aunque reside en Málaga desde niño. Es colaborador de la revista Monográfico y del portal Libro de Notas, y durante los últimos diez años ha escrito en los diarios La Opinión de Málaga, Metro y Sur, y en revistas como Mercurio, Mondo Sonoro, Variaciones y Mala Impresión. También ha sido comentarista de actualidad y tertuliano en la Cadena SER.

 

Obra


-POESÍA:

Cuaderno nº 3 de la colección Máquina y Poesía (2000).
Lugares comunes (2006).
Sopa de sobre (2009).
Por qué sólo beso a las estatuas (2009).

Una ocasión perdida (2012).

-NARRATIVA:

Cosas con la lengua (2002).


-OTROS:

Ensayo, artículos y aforismos

Dios y otros artículos (2009).
300 (en edición).

 

Premios

 

1998: Premio Ateneo – Universidad de Málaga de periodismo.
2005: Premio Internacional Emilio Prados de poesía.
2008: Premio Internacional Francisco Villaespesa de poesía.

 

Poética


[…]
Creo que la poesía es verdad, es decir, creo que escribir poesía es tratar de llamar a las cosas por su nombre. La poesía no es, desde luego, una ciencia exacta, pero debe aspirar a ser exacta. A un verso se le puede perdonar que le falte algo, pero no que le sobre: ni una sílaba, ni un silencio. Del mismo modo que una mosca echa a perder una sopa, una mala palabra, una palabra mal puesta, puede echar a perder un poema. Yo abogo por una poesía libre de moscas y de adjetivos superfluos y melifluos. Creo que la poesía y la literatura en general son, en definitiva, y en el mejor sentido de la expresión, cuestión de higiene.

(De «Poética», en RUIZ NOGUERA, Francisco, Una Málaga elástica impulsiva, Huelva, Diputación Provincial de Huelva, 2007.)

 

Texto

 

NADIE EN EL ESPIGÓN (2006)


En este punto un mundo
invade el otro mundo.
(Me resisto a creer
que el mar sea otro mundo.)

Nadie me dio jamás un primer beso
aquí. En estos tiempos
los besos nunca son primeros besos.

Miro morir las piedras
que dejan de ser piedras.
Miro pasar los barcos,
despacio, como barcos.

Las olas se repiten
como si fueran olas.
El mar, por repetido,
deja de ser hermoso.

Estas rocas permiten
que andes hacia la nada
y que entres sin entrar
en el mar que no cesa
de ser mar, de ser nada,
que siempre se repite.

(De Lugares comunes, Valencia, Pre-Textos, 2006).

 

Subir