LLAMAZARES, Julio

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LLAMAZARES, Julio

Biografía

Nació en Vegamián, en la provincia de León, en 1955, poco antes de que el pueblo quedase inundado por el embalse de Perma. Estudió Derecho, pero abandonó pronto la abogacía para poderse dedicar al periodismo, en prensa, radio y televisión. Vive en Madrid, pero en su obra -un intento por comprender su tiempo- se remite a sus viajes y a su origen leonés.

Su obra refleja una enorme sensibilidad hacia la naturaleza y hacia un modo de vida que tiende a desaparecer. En su primera novela, Luna de lobos, indaga en la memoria popular, en la vida de los republicanos que, tras la guerra civil y la victoria del ejército franquista, tuvieron que esconderse durante años en las montañas de León y Asturias. Se inspiró en casos reales. Por esto, los críticos le quisieron encasillar al principio como escritor rural, aunque él siempre ha negado ese calificativo. Escribe en Nadie escucha: «Aunque algunos de mis libros se desarrollan en escenarios rurales, mi concepción del mundo es urbana aunque sea solamente de haber vivido en ciudades las dos terceras partes de mi vida».

Llamazares da la vuelta a la realidad para crear sus ficciones, en la que personajes anónimos muestran cómo es la vida. Su lenguaje, excepcional, abarca todos los registros literarios. Su coherencia estilística en la búsqueda de un universo elemental perdido le ha valido el reconocimiento de crítica y público.

Obra

NARRATIVA

Luna de lobos (1985).
La lluvia amarilla (1988).
Escenas de cine mudo (1994).
En mitad de ninguna parte (1995). Libro de cuentos.
Tres historias verdaderas (1998). Libro de cuentos.
El cielo de Madrid (2005).
Entre perro y lobo (2007).
Antología y voz (2007).
Tanta pasión para nada (2011).
El valor del agua (2011).
Las lágrimas de San Lorenzo (2013).
Distintas formas de mirar el agua (2015).
Cuentos cortos (2016).

POESÍA

La lentitud de los bueyes (1979).
Memoria de la nieve (1982).
Versos y ortigas (1973-2008) (2009).

ENSAYO

El entierro de Genarín: Evangelio apócrifo del último heterodoxo español (1981).
En Babia (1991). Recopilación de artículos periodísticos.
Nadie escucha (1995). Recopilación de artículos periodísticos.
En mitad de ninguna parte (1995).
Los viajeros de Madrid (1998). Recopilación de artículos periodísticos.

VIAJES

El río del olvido (1990).
Trás-os-montes (1998).
Cuaderno del Duero (1999).
Las rosas de piedra (2008).
Atlas de la España imaginaria (2015).
El viaje de Don Quijote (2016).
Las rosas del sur (2018).

OTROS

Retrato de un bañista (1984). Guión cinematográfico.
Luna de lobos (1987). Guión cinematográfico.
El río del olvido (1990). Libro de viajes.
El techo del mundo (1995). Guión cinematográfico.
Tras-os-montes (1998). Libro de viajes.
Flores de otro mundo (1999). Guión cinematográfico.
Modernos y elegantes (2006).
Paisaje y memoria del Curueño (2007). Libro de fotografía de José Luis Caso Machicado.
Las rosas de piedra (2008).
Los paisajes españoles de Picasso (2018). Libro de arte de Cecilia Orueta.

Premios

1978: Premio Antonio González de Lama.
1982: Premio Jorge Guillén.
1983: Premio Ícaro.
1986: Finalista Premio Nacional de Literatura.
1988: Libro de Oro de la CEGAL.
1989: Finalista Premio Nacional de Literatura.
1992: Premio de Periodismo El Correo Español-El pueblo vasco.
1993: Premio Nonino.
1994: Premio Cardo D´Oro.
1999: Premio de la Semana Internacional de la Crítica en el Festival Internacional de Cannes.
2019: Premio Nueva Cultura del Territorio.

Poética

– «El acto de escribir es un acto solitario. Escribir es un vicio solitario. Lo que ocurre es que en estos últimos años -no conozco las razones- se ha convertido en una actividad prestigiada socialmente. Entonces al escritor se le exige también que sea personaje social. Yo no estoy de acuerdo con eso. No estoy dispuesto, sobre todo por carácter. Yo soy -tímido no tanto- poco sociable. Soy sociable con la gente que quiero y tengo confianza, pero no me gusta ir de escritor por la vida. Me parece una falacia. Y de la literatura lo único que me interesa es escribirla o leerla. Todo lo que hay en torno a la literatura: el mercado, el glamour…, me parece una mentira que no tiene nada que ver con la literatura y, sobre todo, lo que hace es impedirte escribir normalmente.»

– «Yo creo que la labor de un escritor es contar de la mejor manera posible; de los miles de millones de formas de contar una historia, tratar de contarla de la mejor manera posible. No se trata de contar una historia por contarla, sino de sacarle el máximo jugo a esa historia, y eso solo se consigue a través de la manipulación del lenguaje. Otros trabajan manipulando hierro, manipulando la piedra…, el escritor trabaja manipulando el lenguaje y creo que la labor del escritor, en cierto modo, es como la labor de los ríos que van puliendo las piedras hasta que producen una música determinada en el agua. Los escritores hacemos eso, lo que yo entiendo por escritor: limamos, pulimos las palabras como si fueran piedras hasta que producen una música y una poesía determinada que es la que uno pretende.»

(Entrevista de Yolanda Delgado Batista. En Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 1999).

 

Texto

LUNA DE LOBOS (1985)

Al atardecer cantó un urogallo en los hayedos cercanos. El cierzo se detuvo repentinamente, se enredó entre las ramas doloridas de los árboles y desgajó de cuajo las últimas hojas del otoño.
Entonces fue cuando, por fin, cesó la lluvia negra que, desde hacía varios días, azotaba con violencia las montañas.

Ramiro se ha sentado junto a la puerta del chozo de pastores donde nos refugiamos anteanoche huyendo de la lluvia y de la muerte. Mientras aprieta morosa y ritualmente con los dedos el cigarro que yo acabo de liarle, contempla absorto la riada de piedras y de barro que el aguacero arrastra por la ladera de la montaña. Al contraluz lechoso y gris del cielo que atardece, su silueta se recorta en la abertura de la puerta como el perfil de un animal inmóvil, quizá muerto.
– Bueno. Parece que esto se acaba- dice.
Y mira brevemente hacia el rincón donde su hermano, Gildo y yo, acurrucados junto a la hoguera de leña verde y amarga, intentamos en vano protegernos de la lluvia que se cuela por la techumbre hacia el interior.
– En cuanto baje la noche, cruzamos el puerto -dice Ramiro encendiendo su cigarro-. Al amanecer, estaremos ya al otro lado.
Gildo sonríe desde el fondo de sus ojos grises, bajo el pasamontañas. Arroja otro manojo de ramas a la hoguera. Las llamas brotan, alegres y amorosas, en el espiral del humo que sube al encuentro con la lluvia a través de los cuelmos empapados.

No ha salido hoy tampoco la luna. La noche es sólo una mancha negra y fría sobre el perfil de los hayedos que trepan monte arriba, entre la niebla, como fantasmagóricos ejércitos de hielo. Huele a romero y a helechos mahacados.
Las botas chapotean sobre el barro buscando a cada paso la superficie indescifrable de la tierra. Las metralletas brillan, como lunas de hierro, en la oscuridad.
Vamos subiendo hacia el puerto de Amarza: hacia el techo del mundo y de la soledad.

(De Luna de lobos, Barcelona, Seix-Barral, 2001, pp.11-12).

 

 

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