ESCUIN BORAO, Ignacio

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ESCUIN BORAO, Ignacio

Biografía

Ignacio Escuín Borao nació en Teruel en 1981. Licenciado en Filología Hispánica, ha llevado a cabo diversas actividades en el ámbito cultural: fue fundador y director (1999-2006) de la revista literaria Eclipse y la Editorial Eclipsados (fundada en 2004, es una de las editoriales más importantes de Aragón, centrada especialmente en obras de jóvenes autores aragoneses). Coordinó el ciclo de encuentros de poesía «Este jueves, poesía» en la Universidad de Zaragoza. Es colaborador habitual de la revista literaria Turia. Ha elaborado varias antologías: Noreste, La verdadera historia de los hombres (junto con el poeta David González), Ocultación transitoria (con el profesor Antonio Pérez Lasheras). Es autor de varios libros de poesía (la cual ha aparecido también en antologías como Poesía para bacterias o Voces del extremo: poesía y conflicto), aunque también ha escrito relatos, principalmente publicados en las antologías Cuentos a patadas (2008) y Resaca/Hankover (2008). Ambos géneros le han valido la obtención de varios premios literarios.

 

Obra

POESÍA
Profundidades (2005).
Pop (2006).
Couleur (2007).
Americana (2007).
Habrá una vez un hombre libre (2010).
El libro de Oriana (2012).
El azul y lo lejano (2014).
Huir verano (2014).
7:35 (2016).
La mala raza (2019).
Nadar hasta la orilla (2021).

PLAQUETTES
Ejercicios espirituales (2005).

ENSAYO
Yin: poetas aragonesas, 1960-2010 (2010).
La medida de lo posible: fórmulas del nuevo realismo en la poesía española contemporánea, 1990-2009 (2013).
Aquellos maravillosos años. La huella de los 90 en la cooltura contemporánea (2021).

Premios

2006: Premio de Poesía de la Delegación del Gobierno de Aragón con Pop.
2006: Accésit del Cuarto Concurso Nacional de Relatos Cortos sobre Gastronomía y Erotismo con el relato «Sal gorda».
2013: Premio Adonais de Poesía.

 

Poética

 

 

 

 

Texto

 

CAUSA

Si nos preguntamos dónde empieza y termina un poema o al fin la poesía, dónde están los límites (en el tamaño del papel o en el alma), dónde empieza y termina el género, dónde se encuentra el poeta… ¿a qué hora anochece?
(De Pop)

…sabes que eres un poquito insoportable…
El canto del loco

Te empeñas en decir que nos quedan muchas cosas por vivir y lugares a los que viajar, pero a mí me asusta volver al no vales para nada, porque puede ser verdad o quizá porque pueda yo creer que así sea. Y te empeñas en llamar y en pedir nuevas oportunidades, nuevas miradas y más días, pero los dos sabemos que no es posible resucitar tiempos pasados y Lázaro esta vez no va a levantarse y no va a caminar. Una vez tus gestos me hicieron sentir transparente y apenas pude comprender que nada tenía que ver mi actitud en todo aquello. Nada. Sólo era importante y significativa la segunda presencia, la que dejó de ocultarse tras la cortina o debajo de la cama en un exceso de confianza fuera de toda lógica. Mientras decías no sirves para nada, necesito a alguien que me entienda perdiste el favor de la resurrección, así que anda, deja de llamar y olvídate de mí.

(De Pop)

III

De 8 de la tarde a 8 de la mañana
los tipos duros de Hollywood siempre recuerdan a sus madres
los han hecho así, como las piedras.
Clint Eastwood llorando como una Magdalena ante la atenta mirada de su madre.
Mil o dos mil patadas en la tripa a actores baratos de reparto le ha costado cada estatuilla, es el sueño americano ¿no lo entiendes?
Sólo tienes que tomar cuanto quieras, sentirte así más grande, gozar de las ventajas del país libre.
El deseo americano, ay, el deseo más grande, el anhelo con el que rompes las placenta, con el que vives y rezas cada día. El deseo de una madre que no pone trabas, que no conoce límites porque ha nacido en el lugar más libre de la tierra.
De 8 p.m. a 8 a.m.
conozco el deseo americano, la mirada yankee desproporcionada, las desproporcionadas tretas del gigante cuando el sol se oculta a las 20 horas en Missouri o en Milwaukee, Minnesota o Minneapolis, se encienden todas las luces, luces más potentes, nada tienen que ver con las nuestras, nada, se encienden y no las apagan hasta que amanece, larga, excitante, incandescente noche eterna, yo te deseo.

(De Americana)

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