CERCAS, Javier

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CERCAS, Javier

Biografía

Javier Cercas nació en Ibahernando, Cáceres, en 1962. Licenciado en Filología Hispánica y doctor en dicha especialidad, trabajó durante dos años en la Universidad de Illinois y luego se trasladó a la Universidad de Gerona. Su obra más conocida es Soldados de Salamina (2001), novela basada en un hecho real de la Guerra Civil española. Traducida a más de veinte idiomas, recibió numerosos premios y se convirtió en un éxito comercial. Más tarde escribió otras novelas; por ejemplo, La velocidad de la luz (2005) y Anatomía de un instante (2009), por la que recibió el Premio Nacional de Narrativa 2010. También ha recibido otros galardones, como el Premio al Libro Europeo 2016 por El Impostor, el Premio André Malraux 2018 por El monarca de las sombras y el Premio Planeta 2019 por Terra Alta.
Articulista en diversos periódicos como, por ejemplo, El País.

Obra

NARRATIVA

El móvil (1987; 2003). Relatos.
El inquilino (1989).
El vientre de la ballena (1997).
Soldados de Salamina (2001; 2003, 30ª ed.).
La velocidad de la luz (2005).
La verdad de Agamenón (2006).
Anatomía de un instante (2009).
Las leyes de la frontera (2012).
El impostor (2014).
El monarca de las sombras (2017).
Terra Alta (2019).
Independencia (2021).
El castillo de Barbazul (2022).

ENSAYO

La obra literaria de Gonzalo Suárez(1993).
Una buena temporada
(1998). Artículos periodísticos.
Relatos reales
(2000). Crónicas.
Albúm Galmei
(2002). Estudios literarios. Biografías. Junto a Ponç Puigdevall.
Diálogos de Salamina: un paseo por el cine y la literatura.
Junto a David Trueba, Luis Alegre Saz (ed.), David Airob (fot.) (2003).
El punto ciego: las conferencias Weidenfeld 2015 (2016).

TRADUCCIÓN

Francesc Trabal, El hombre que se perdió(1992).
H.G. Wells, El país de los ciegos y otros relatos
(1997; 2005).
Quin Monzó, Guadalajara
(1997).
Sergi Pàmies, La gran novela sobre Barcelona
(1998).
Quin Monzó, Ochenta y seis cuentos
(2003).
Quin Monzó, Splassshf
(2004).

OTROS

Una oración por Nora (2002).
Diálogos de Salamina: un paseo por el cine y la literatura (2003).
Cartes entre Sant Jordi & el Drac (2013).

Premios

2001: Premio Salambó por Soldados de Salamina.
2003: Premio Grinzane Cavour por Soldados de Salamina.
2005: Medalla de Extremadura.
2010: Premio Nacional de Narrativa por Anatomía de un instante.
2011: Premio Internazionale del Salone del Libro di Torino.
2019: Premio Planeta por Terra Alta.
2019: Premio de Periodismo Francisco Cerecedo.

Poética

-¿Cómo está concebida esta novela desde el punto de vista del escritor?
-Bueno, ¿concebida?, yo diría que la novela simplemente nace de una obsesión. Me contaron una historia y a partir de esa historia empecé a tirar del hilo. Desde el punto de vista del escritor quizá está concebida como un thriller, como una investigación de unos hechos históricos. Es un thriller un poco peculiar porque lo que aquí se busca no es un asesino sino un hombre que no mata, que no asesina. Llegó a ser realmente una investigación obsesiva para mí. […]

-¿Cómo se escribe un relato real que se parezca a una ficción como la de Soldados de Salamina?
-Bueno, es que Soldados de Salamina no es exactamente un relato real, sino una novela. Lo que ocurre es que se trata de una novela que participa de diversos géneros. Por un lado contiene elementos del Periodismo y de la Historia, y en ese aspecto se acerca mucho a un relato de carácter real; pero en otra medida participa también del ensayo y de otras ramas de la escritura. Viéndolo así, estamos ante una novela peculiar, un tanto multiforme y heterogénea… ¡pero esencialmente es una novela!
(En www.elcoloquiodelosperros.net/numero5/olfateando.htm).

-¿Era un objetivo de su novela reconstruir una verdad histórica?
-Mi pretensión no era tanto alcanzar una verdad histórica, sino una verdad literaria. La verdad histórica es la que se preocupa de los hechos y su exactitud, como la verdad periodística, mientras que la verdad literaria quiere ser una verdad universal, moral. Me interesa más decir cosas esenciales sobre la vida que recuperar una faceta histórica o un personaje desconocido. […]

-¿Cree que la ficción es efectiva para hablar sobre aquello que la historia no ha querido o podido ocuparse?
-Creo incluso que la literatura puede ir más allá de la historia. Es su deber. No sé si la ficción puede reparar las heridas, pero seguramente puede contribuir a hacerlo y ayudar a mirar. Pienso que ésta es una obligación de la literatura, la cual no sirve para crear belleza, sino para decir la verdad. De todos modos, mucho de lo que sucede en mi libro no fue deliberado, sino que surgió a medida que fui viendo todo un mundo de gente olvidada, perdida, a la que nadie le ha dado las gracias pese a que pelearon por defender la legitimidad de un gobierno democrático. Había que hablar de ellos, y aparecí yo por casualidad para contar estas historias. […]

-Vargas Llosa inscribió decididamente a su novela en el campo de la literatura comprometida. ¿Está de acuerdo con esta apreciación?
-Bueno, creo que cuando Vargas Llosa dice eso no se refiere a la literatura engagé, a la literatura comprometida en el sentido de Sartre, como era común en los años ’50 y ’60, sino más bien a una literatura entendida como oposición al mero juego o el mero entretenimiento. En España también sucedió un poco eso de que la literatura tenía que ser juguetona y divertida. Creo que lo que dice Vargas Llosa es que además de entretener y sumergirnos en un mundo ficticio que nos hace olvidar lo real, debe ser capaz de plantear los grandes problemas, interpelar la historia y la realidad contemporánea. En ese sentido estaría totalmente de acuerdo.
(En www.intervoz.com.ar/2001/1113/suplementos/cultura/nota65602_1.htm).

 

Texto

-¿Y qué es un héroe?
La pregunta pareció sorprenderle, como si nunca se la hubiese hecho, o como si se la hubiera estado haciendo desde siempre; con la taza en el aire, me miró fugazmente a los ojos, volvió la vista hacia la bahía, por un momento reflexionó; luego se encogió de hombros.
-No lo sé -dijo-. Alguien que se cree un héroe y acierta. O alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en el único momento en que importa no equivocarse, y por lo tanto no puede no ser un héroe. O quien entiende, como Allende, que el héroe no es el que mata, sino el que no mata o se deja matar. No lo sé. ¿Qué es un héroe para ti?
Para entonces ya hacía casi un mes que yo no pensaba en Soldados de Salamina, pero en quel momento no pude evitar el recuerdo de Sánchez Mazas, que no mató nunca y que en algún momento, antes de que la realidad le demostrara que carecía del coraje y del instinto de la virtud, acaso se creyó un héroe. Dije:
-No lo sé. John Le Carré dice que hay que tener temple de héroe para ser una persona decente.
-Sí, pero una persona decente no es lo mismo que un héroe -replicó en el acto Bolaño-. Personas decentes hay muchas: son las que saben decir no a tiempo; héroes, en cambio, hay pocos. En realidad, yo creo que en el comportamiento del héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, institivo, algo que está en la naturaleza y a lo que no puede escapar. Además, se puede ser una persona decente durante toda la vida, pero no se puede ser sublime sin interrupción, y por eso el héroe sólo lo es excepcionalmente, en un momento o, a lo sumo, en una temporada de locura o inspiración.

(De Soldados de Salamina, Barcelona, Tusquets, 2001, p. 148-149).

 

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