APARICIO GONZÁLEZ, Jesús

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APARICIO GONZÁLEZ, Jesús

Biografía

Nació en Brihuega (Guadalajara) el 29 de julio de 1961. Es Licenciado en Psicología.

 

 

 

 

 

 

Obra

POESÍA

Poemas como pasos (1982).
Sendas del corazón (1989).
Como trago de agua fresca (1991).
Las caras del espejo (1996).
La casa del siervo (1999).
Con distinta agua (2002).
Espliego y cera: en el 75 aniversario de la coronación de la Virgen de la Peña de Bihuerga (2003) [ET. AL.]
El sueño del león (2005).
Las cuartillas de un náufrago (2008).
La papelera de Pessoa / La luz sobre el almendro (2012).
Arqueología de un milagro (2017).
La sombra del zapato (2018).
Sin saber qué te espera (2019).

NARRATIVA

La paciencia de Sísifo (2014).
Huellas de gorrión (2017).

Premios

1981: Finalista premio Internacional de Poesía «Rosa de Oro» por Poemas como pasos.
1989: Premio Acción Getafense por Sendas del Corazón.
1996: Mención Honorífica en el I Premio «Ciudad de Miranda» por Las caras del espejo.
2002: Premio Villa de Aranda de Duero por Con distinta agua.
2019: Premio Dulcinea de Poesía por Huellas de gorrión.

Poética

EN AGUAS DETENIDAS

En un punto
silencio.

La flecha en su destino.
Las aguas detenidas:
patria donde madura una palabra
hasta crecerle hijos con voz propia.
Sin temer la hora oscura
le buscamos el corazón al lago
exentos de pasión
con los ojos del hielo.
Nos hablan en un tono aún por hacer
imágenes de antiguas lunas.
Creemos. Descubrimos.
Reflexión es el soplo
anterior a la vida.

(De Con distinta agua, Aranda de Duero, Telira, 2003, p. 9).

 

Texto

EL PEINE

Tan callando se van
mudando los cabellos
en gris, ceniza y nada.
Pasa el peine sus púas por diversos
amores, desamores, trabajos y placeres,
ausencias sentidas y presencias consentidas,
llantos ocultos, risas fingidas, todo melancolías
y nada va quedando
en ellas si no son
residuos vanos de memoria enferma.
Pasa el peine y cumple surcos nuevos
para abrir previo hueco
a nuestra horizontal estancia.
Pasa el peine por nuestras desgreñadas cabezas
y no nos hemos enterado
de lo que vale.
Al fin y al cabo, nada .

(De Con distinta agua, Aranda de Duero, Telira, 2003, p. 53).

No cabe la esperanza en un sepulcro:
la piedra cede, estalla con los sueños
en pascua de relámpago y silencio.
El sepulcro es la casa de la nada,
no habita en su vacío tu futuro.
Y saliste al jardín con tu otra piel,
la que no es envoltura, barro, abrigo,
ese blancor desnudo de la Luz
que no extraña al Amor ni a la Vida
pues es tan sólo Amor, tan sólo Vida,
piel de estrella y mar resucitada.

(De Con distinta agua, Aranda de Duero, Telira, 2003, p. 84).

Tú fuiste corza esquiva huyendo por el bosque,
yo era ese águila triste que te perdió en lo oscuro.
Tú fuiste una alta nube de muy variables formas,
yo era ese viento terco que al seguirte te alejaba.
Tú fuiste un nido abierto a cualquier ala nueva,
yo era un frío castillo celoso de su musgo.
Un día el alfarero rey mezcló corza y águila,
viento y nube, castillo y nido, e hizo el mundo.
Ahora somos al tiempo una encendida vela,
dos vidas reunidas en una misma luz.

(De El sueño del león, inédito).

 

 

 

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