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LACARTA, Manuel


 

LACARTA, Manuel

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Manuel Lacarta es un escritor español nacido en Madrid. Licenciado en Filosofía y Letras, cursó también estudios de música en el Conservatorio de su ciudad natal.

 

 

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POESÍA

1977: Reducto.

1978: Encarcelado en el silencio.

1982: Al sur del norte.

1983: Estar sin estancia.

1988: 34 posiciones para amar a Bambi.

2010: El tipo del espejo.

2011: Otoño en el jardín de Pancho Villa (Poesía completa 1977-2010). 

2012: Así es la vida.

2013: El rojo de sus labios.

2013: Margot en la Plaza de Castilla.

2015: Verano.

2016: Alumbrado público.

2017: La soledad de Mickey Mouse.

 

NARRATIVA

1983: Cuentos de media página.

2008: Cuentos de Madrid.

2010: Dame tus manos.

2014: Yo, Lope de Aguirre, rebelde hasta la muerte.

 

ENSAYO

1986: Madrid y sus literaturas. De la generación del 98 a la posguerra.

1986: Felipe II. La idea de Europa.

1988: Cervantes. Simbología de lo universal.

1994: Diccionario del Quijote.

1996: Diccionario del Siglo de Oro.

1996: Felipe II. La intimidad del Rey Prudente.

1998: Lope de Aguirre. El loco del Amazonas.

1998: Carlos V.

2002: Madrid y sus literaturas. Del modernismo y la generación del 98 a nuestros días.

2003: Madrid.

2003: Felipe III.

2005: Cervantes. Biografía razonada.

2006: La Casa de Austria y la monarquía de Madrid.

2006: Diccionario del Renacimiento.

2017: La poesía española del exilio interior y otros ensayos

 

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1988: Ámbito Literario de poesía, por 34 posiciones para amar a Bambi.

2011: Premio de la Crítica de Madrid 2011, por Otoño en el jardín de Pancho Villa.

 

 

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«Yo no sé explicar bien mi discurso. Me encuentro cómodo e inquieto con lo que escribo. De entrada, me confunden los corsés de los géneros literarios en Literatura. ¿Qué es qué? Creo más en la musicalidad que en la metáfora.

Defiendo a Juan Ramón Jiménez como el Picasso de la poesía española del pasado siglo. Pienso que clasicismo y vanguardia no andan a la greña. Soy más de Cervantes que de la novela americana, y, puesto que no hay fronteras, me siento un escritor y un tipo universal; aunque leo en español, pienso en castellano-manchego y ando reñido con las traducciones».

 

 

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EL tipo del espejo se acomoda en tu sillón

predilecto, se adormece oyendo

sonar tristes violines. Cuando despierta,

eres tú mismo viéndote en él

y la claridad de la tarde penetra

aún por las ventanas. No importa

que esta luz difusa os descubra

sin poner a salvo las pupilas

de ese brillo que dora el reborde

de las cosas ni que un niño os espíe

apoyando su frente en el cristal

de la calle. El tipo del espejo sonríe

al niño, que dispara ahora

dos revólveres ruidosos de juguete,

y por un instante también tú

eres el defensor de la ley

en una peli del Oeste en blanco y negro,

el pirata más temido del Caribe,

el príncipe que sorprende a la princesa

con un beso de sus labios en la boca.

         (De El tipo del espejo, Madrid, 2010)

 

 

La chica del cuento

Ella era Caperucita Roja vistiendo la seda

de un pijama blanco; algo más baja, sí,

que la muchacha del cuento y más menuda

su silueta. A ti te gustaba acariciarla

entre la ropa y poner orden en el desorden

de los rizos de su pelo. Ella era rubia,

enteramente rubia, casi albina; una mezcla

curiosa de chiquilla y de mujer perfecta

con largas piernas, los ojos claros y esa

melena dorada como el color del trigo

cuando lo agita el viento. Tú desandabas

el camino de tu vida para encontrarte

entonces con ella, tocabas a todas

las ventanas con los dedos para llamarla,

dejabas mensajes de amor en los buzones

de las casas y mensajes de socorro

en el grito de las ambulancias y las UVI móviles.

Ella era quien sonríe en la foto de grupo

de los cumpleaños, quien tecleaba

torpemente en el ordenador su nombre,

quien salía de casa todas las mañanas

para ir al hospital y ponerse ropa de enfermera.

Pero, sobre todo, cuando te llegaron un día

la vejez, los dolores y el insomnio, ella

era la chica del cuento que leíste una vez

a una muchacha rubia en el banco de un parque.

              (De Margot en la Plaza de Castilla, Valencia, 2013)

 

 

PORQUE tú eres la prota de la peli, recorro junto a ti en moto toda Roma, llego en el Orient Express a Constantinopla, me lanzo desde un avión hasta caer en tierra y desenredar mi paracaídas de las ramas de un árbol de la selva.

Cuando es la hora de los besos, pongo en la pantalla del cine el deseo de mis labios, las mejillas; y espero en silencio un primer plano de tu boca, poder al menos pronunciar tu nombre en medio de una calle de Londres bajo las bombas, me digas adiós con la mirada.

Te he rescatado de un psicópata que planea asesinarte con el cable del teléfono, llevado a cenar a un bistró donde se citan para sus fechorías los apaches, resucitado en un cuento tras ingerir esa manzana roja envenenada, y, ahora que de verdad te mueres, quiero dejarte en la sesión de noche de un cine de verano para que todo sea ficción, mentira; nosotros sigamos siendo los personajes de una peli que se besan.

                  (De Verano, Toledo, 2015)

 

 

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Diccionario de Autores, (1988). MADRID: Centro de las Letras Españolas, pág. 139.

Bregante, Jesús (2003). Diccionario Espasa de Literatura Española, MADRID. pág. 466.

 

 

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