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OLMOS, Alberto


 

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Nacido en Segovia en 1975, estudió Periodismo y Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid. Su labor de periodista se ha desempeñado principalmente como free-lance, en periódicos como Público o El mundo. La revista Granta en Español lo incluyó en su selección de mejores narradores jóvenes del ámbito hispano. Buena parte de su labor literaria se ha desarrollado en internet, donde difunde con regularidad opiniones y comentarios críticos sobre las novedades editoriales.

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NOVELAS:

A bordo del naufragio (1998)

Así de loco te puedes volver (1999)

Trenes hacia Tokio (2005)

El talento de los demás (2006)

Tatami (2007)

El estatus (2009)

Ejército enemigo (2011)

98% s*x* (2012).

 

MISCELÁNEA:

Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder (2009)

Vida y opiniones de Juan Mal-herido (2010)

Pose (2012).

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1998: Finalista del premio Herralde de novela por A bordo del naufragio

2005: Premio Arte Joven de Narrativa de la Comunidad de Madrid por Trenes hacia Tokio.

2009: Premio Ojo Crítico de Narrativa por El estatus.

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Mantener viva la literatura ha de entenderse como el esfuerzo por escribir libros que, dentro de cien años, digan todavía algo; algo que no dijeran los libros escritos cien años antes. La literatura perdurable parece compartir una cualidad muy exacta: nos habla del tiempo en el que fue escrita; es, en verdad, el tiempo en el que fue escrita, su voz, su alma, su esencia.  La literatura que "envejece" es aquella que, en el transcurso de los años, ve confirmadas sus intenciones. Si Cervantes escribió el Quijote "para poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías", su obra ha sobrevivido precisamente en la medida en que su intención ha sido olvidada. Jugando con las palabras, podemos decir que la intención es una intuición que queda atrás cuando el resultado la sublima, es decir, cuando esa intención es sólo una herramienta para alcanzar un significado que la excede.

Si el Quijote fuera efectivamente una obra que trata de poner en ridículo las novelas de caballerías, a día de hoy no le interesaría a nadie. Esto nos lleva a proponer que una obra escrita hoy mismo y cuya intención expresa fuera denunciar o retratar la adicción a Internet podría muy bien convertirse en clásico en la medida en que el análisis de la adicción a Internet fuera recibido por los lectores del futuro como el elemento deíctico de la obra, aquel que nos informa de cuándo fue escrita, pero no como su sentido primordial, su "mensaje".

Por otro lado, las Grandes Intenciones en una novela son las más difíciles de ocultar, motivo por el cual las novelas escritas con aspiraciones grandilocuentes nunca dejan atrás su propio punto de partida, y sólo perduran si lectores futuros las utilizan para refrendar su propia soberbia intelectual. Me refiero a novelas escritas para analizar "la angustia del hombre", "la Guerra Civil Española", "la libertad", "la muerte", "el mal"... Una novela que trata sobre "el mal" es una novela muy inferior a una novela que trata sobre festivales de música, porque la única novela de las dos que puede finalmente decirnos algo sobre el mal es la que nos permite interpretar y reinterpretar su intención, y la primera no puede.

Las grandes novelas se han hecho sobre escarabajos, magdalenas y patatas.

 

            Alberto Olmos, “Síntesis o lo demás es literatura”, blog Hikikomori, http://hkkmr.blogspot.com/2011/07/sintesis-o-lo-demas-es-literatura.html

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Cenicero

No fumamos por fumar, sino por encender el mechero. Tenemos que tirar el mechero antes de embarcar. Estamos fuera, en un banco de metal, junto a un señor de color azul. Delante de nosotros hay tres ceniceros. Cada cenicero es una torreta hexagonal, de aluminio, con arena muy fina en la parte

superior. Vamos echando la ceniza en la arena de la parte superior. La arena está habitada de colillas. Hay colillas clavadas y colillas semienterradas y probablemente colillas que no

vemos. La ceniza hace dibujos raros en la arena.

Acabamos de fumar y empezamos otra vez a fumar. Entonces viene la señora de la limpieza. Lleva dos espátulas y un colador reticulado. Deja el colador en un bolsillo y se pone a revolver la arena con las espátulas. Luego coge el colador y rescata colillas. El colador se llena de arena y la mujer lo agita, poco a poco, sin prisa, culinariamente, hasta que en él quedan sólo las colillas. Las tira y vuelve a empezar. Revuelve la arena como si fuera una ensalada. Una ensalada de arena. Coge la arena con el colador. La espolvorea sobre sí misma. Una y otra vez hasta que queda tan limpia que podría

usarse para medir el tiempo.

 Se marcha y nosotros llenamos la arena de ceniza.

(Trenes hacia Tokio, 2005)

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AYALA-DIP, ERNESTO. “Teoría del presente”, Babelia,: http://elpais.com/diario/2011/11/12/babelia/1321060339_850215.html

GIL, ALEX. “Ejército de uno, enemigo de todos”, Qué leer:

http://www.que-leer.com/15412/alberto-olmos.html

ECHEVARRÍA, IGNACIO. “¿Cuántos lectores necesita un escritor?”, El Cultural,: http://www.elcultural.es/version_papel/OPINION/29963/Cuantos_lectores_necesita_un_escritor

SENABRE, RICARDO. “El talento de los demás”, El Cultural,: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/21385/El_talento_de_los_demas/

 

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bloghikikomori@yahoo.es