Enlaces

Fundación Jorge Guillén
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Fundación Miguel Delibes
Festival du Premier Roman

Índice

A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z

COMENDADOR, Luis Felipe


 

Biografía
Obra
Premios y reconocimientos
Poética
Texto
Bibliografía
Enlaces
Email

 Subir

Nació en Béjar (Salamanca) en 1957. Es poeta, editor e impresor. Además es colaborador en prensa y en revistas literarias, realiza obra gráfica, es miembro del Centro de Estudios Bejaranos y presidente del MPDL de Castilla y León.

 


 Subir


- NARRATIVA:

Angelitos negros (1997).
Nos vemos en el cielo (1998).
El tipo de las cuatro (1999).

Que yo soy normal (2010)


- POESÍA:

Versos giróvagos (1992).
Notario de las horas (1994).
En fin...ya veis, amigos (1995).
Sentado en un bar (1995).
Un suicidio menor (1996).
Sesión continua (1996).
Banda sonora (1997).
Bear(d) between thighs (1999), sonetario.
Paraísos del suicida (2001).
Travelling (2002).
Vuelta a la nada. Poesía reunida (2002).
Personajes en busca de lector (2002).
El amante discreto de Lauren Bacall (2003).
Formol con Havana 7 (2003).
Con la muerte en los talones (2004).
Canto de boda (2004).
Aráñame (2005), aforismos.
Tour de France (2005).
El gato sólo quería a Harry (2006).
Esa intensa luz que no se ve (2007).
No pasa nada si a mí no me pasa nada (2008), aforismos.

Dientes de leche (2009)

Presencia en Antologías:

Verso y jazz (1998).
Poemas para cruzar el desierto (2003).

 

- OTRAS:

Personajes en busca de lector (2002), relato/teatro.
Reflexión personal, invitación al bushicidio y exaltación de la revolución pendiente (2003).
Fadueña [historia de una posibilidad] (2005).

 


 Subir

 

1996: Premio Nacional Gabriel Celaya.
1996: Premio Ciudad de Beni-Gazló.
2001: Premio Internacional Tardor.
2003: Premio Nacional Rafael Morales.
2003: Accésit del Premio Internacional Rafael Alberti.
2003: Finalista del Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura.
2005: Premio Ciudad de Mérida.
Premio COVIBAR de Literatura Epistolar.

2009: Premio EDITA a la edición.

 

 


 Subir

 

Lo combativo de mi poesía.

Ando engolfado en explicar lo combativo de mi poesía para dejarlo escrito y que no se hagan interpretaciones ajenas a mi intención, como más de una vez ya han hecho algunos críticos, hasta el punto de no reconocerme ni en los trazos de mi obra como base de sus argumentos peregrinos, ni en lo que terminan afirmando sin conocimiento alguno de causa.
Afirmo mi interés decidido por lo confesional enmarcado en una expresión simple y clara; lo confesional como hilo conductor de una experiencia personal de vida que deje un latido de mi mundo prosaico unido al devenir de una sociedad que me ha colocado justo donde estoy: desde mi tacto directo intento mostrar el decorado de un sistema que corresponde a mi tiempo, un decorado en el que cada día y cada noche represento mi papel y que considero que debe ser esbozado poética y éticamente como percepción directa e individual de un tipo que pisa la calle en estos días. Por ello apenas toco temas que me sobrepasen o se salgan de mi círculo vital [excepto los relativos a los sentimientos más profundos], pero intento hacer un juego de alta dificultad, que no es otro que dejar indicios de lo universal desde lo absolutamente personal. Por eso desnudo mi vida, me desnudo, porque me considero un tipo mediocre que responde perfectamente a los percentiles aceptados en este tiempo, y al mostrarme desnudo pretendo desnudar también al hombre de mi tiempo. Así, para hablar del hombre de mi tiempo y de sus miserias, hablo de mí mismo y lo hago en primera persona, pero siempre con la intención de que ese «yo» sea siempre un enorme «nosotros».
Con lo antedicho, afirmo mi decisión constante de aportar en mi obra una importante intención política que no sé qué dimensión tiene, pero que me parece preclara cuando los poemas se leen con distancia y se sabe ver en el individuo que los protagoniza todo un grupo social que hoy late y respira.
También es poesía de combate, también, porque, desde el existencialismo que la hace nacer, siempre se dan claves para la rebelión contra todo y contra todos, incluso contra uno mismo. Y no es una poesía de combate hecha al modo de los poetas de guerra, con la voz altisonante y una clara arenga cada tres versos, es una poesía de combate diario y callado, pero con la clara misión de hacer sangre y herida en órganos tan sensibles como la moral, la humillación, la solidaridad, la justicia y la aceptación de una vida anodina.
Para mi poesía siempre busco música, una música que sale del heptasílabo y del octosílabo [en los que me entreno casi a diario junto a la itálica forma del soneto, en el que me siento como pez en el agua, a pesar de que apenas decida publicar algunos pocos de cuando en vez], e incluso fuerzo a veces esa música y la patentizo con rupturas estéticas de rima interna que resultan tan imperfectas como el tiempo en que vivimos, de tal forma que algunas veces busco el poema malo como expresión de un tiempo malo, de tal manera que hasta la forma sea combativa y rebelde: El poema es espejo del tiempo en que se escribe... hasta espejo formal.
Sé que al hacer esto corro riesgos, pero lo hago con conocimiento de causa y pensando siempre en que la forma también es indicativa y vindicativa del contenido del poema.
Alguien podrá decir: «Este petulante escribe con la intención de permanecer»... y no se equivocará, porque en mi narcisismo estoy decidido a que alguien alguna vez se sirva de mis palabras para explicarse este tiempo de otra forma, y ésa es una razón esencial en mi escritura, ésa y la de curarme en salud echando toda la mierda de la cabeza en pequeños o grandes vómitos.
Me encanta que el poema diga como una amante celosa, amando a la vez que haciendo daño, que se sosiegue a veces y que no se detenga en el grito ni en la risa.

 

 


 Subir

 

        Durante una corta estancia en Argel conocí a Mersault, un modesto bancario argelino que, a falta de plazas hoteleras, me ofreció su casa para pasar los tres días de estancia en aquella ciudad.

        La primera y única noche que dormí en la casa de Mersault, a eso de las tres de la mañana, oí unos quejidos. Me levanté y recalé en la habitación que cobijaba al argelino. Estaba muy enfermo, al cabo de la muerte. Corrí en busca de un médico y de un capellán, y volví acompañado de ellos a la casa de mi nuevo amigo.

        Primero actuó el médico, que con un examen rápido diagnosticó el inevitable y trágico final de Mersault. Entonces tomó las armas el capellán. Cuando Mersault lo vio rezando a su lado empezó a gritar lleno de ira: «Me queda poco tiempo de vida y no quiero perderlo con dios. Sólo quiero otra vida en la que pueda recordar ésta». Y murió sonriendo.

        Cuando volví a París le conté la historia a mi amigo Camus, que quedó tan impresionado como para escribir una novela que tituló El extraño. El único cambio que hizo sobre la realidad fue convertir a Mersault en asesino y reo condenado a muerte.

        Tengo un ejemplar dedicado por Albert en uno de los anaqueles de mi biblioteca. No lo hizo del todo mal el colega.

(De Formol con Havana 7, pp. 36-37)


SUR LA PENTE DU TALUS

          SOBRE LA PENDIENTE DEL TALUD

Nunca he sabido buscar
lo que tú deseabas,
pues me entretuve en darle
diez mil vueltas al cielo
repensando los astros
e indagando en su lógica.
Lloré por los hambrientos
un día de noviembre
mientras tú sollozabas
por la falta de tiempo
para plancharlo todo.
Firmé mil manifiestos
contra los militares
y fui incapaz de ver
cómo te peleabas
el pan de nuestros hijos...
También viaje a otras tierras
para asir con mis ojos
la miseria del mundo,
volqué mis esperanzas
en la Literatura,
me confundí en el fuego
de afanes progresistas
y he escrito para verme
en papeles orlado...
pero nunca he sabido
darte lo que querías,
ofrecerte un futuro,
sin más,
en el que fuéramos
tú y yo justa certeza.

Perdóname si ahora
sólo sé lamentarme
mientras te ofrezco el eco
de lo que nunca fuimos.

(De El amante discreto de Lauren Bacall, pp. 38-39)


EL RELOJ DE CUCO

                                         De las buenas intenciones
                        Jamás obtuve resultados económicos

Sentirse en el final
no es lo mismo que el cráter de las bombas pasadas,
donde los autobuses siguen tranquilamente
su rito de estaciones,
donde el sudor es lavado de esencias
o donde las boutiques abren sus rejas
a la luz de la ropa por estrenar.

Sentirse en el final agota,
pero no hay distracción hasta la muerte...
da igual si te has peinado,
la mancha en la camisa
o el error en el cambio;
Da igual si en el portal
duermen los indigentes
o si el horario es cumplido
con el segundo notarial, exacto.

Sentirse en el final multiplica
y los usos se cargan de razón
y el mundo avanza o se detiene,
                                    sin más.

Sentirse en el final
es jugarse el dolor a todo o nada.
Morder o ser mordido,
                             entonces,
pone en orden el caos.
La paz es la energía
           Que sueñan los mediocres.

(De El gato sólo quería a Harry, pp. 77-78)

 


 Subir

 

CUENCA, Luis Alberto de, «Comendador», ABC (Madrid), 22 de junio de 1997.

FERRER GARCÍA, David, «La poesía explícita de Luis Felipe Comendador», Tribuna de Salamanca (Salamanca), 23 de noviembre de 1996.

GARCÍA JAMBRINA, Luis, «Productos de la tierra», Tribuna de Salamanca. Cartas Batuecas (Salamanca), 21 de junio de 1997.

GARCÍA PÉREZ, José, «Luis Felipe Comendador», Diario de Málaga. Las voces de Juan de Cartajima. Papel Literario (Málaga), 25 de octubre de 2003.

GUTIÉRREZ TURRIÓN, Antonio, «Con la muerte en los talones», Estudios bejaranos, nº 8 (Béjar), 2005.

HERRERO, Fermín, «Avisos en la frontera del milenio (un acercamiento a la poesía de Luis Felipe Comendador)», II Congreso de Literatura Contemporánea de Castilla y León, Burgos, octubre de 2003.

MOYA ESCOBAR, Manuel, «Vuelta a la nada», Diario de Málaga, Papel Literario (Málaga), Mayo de 2003.

ORIHUELA, Antonio, «Formol con Havana 7», La Luna de Mérida (Mérida), Octubre de 2003.

SANTONJA, Gonzalo, «Aventuras y desventuras de un poeta recién premiado», ABC (Madrid), 5 de junio de 2001.

URCELOY, Jesús, «¿Por qué escribir si se pueden telegrafiar las puyas?», Taller de poesía, Universidad San Pablo CET (Madrid).

 


 Subir
 Subir