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IBAÑEZ, Andrés


 

IBAÑEZ, Andrés

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Nació en Madrid en 1961. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Su gran afición por la música le llevó a ser pianista de jazz durante muchos años y a encargarse de la crítica de conciertos de música clásica en el diario ABC, en cuyo suplemento cultural también colaboró con su columna titulada Comunicados de la tortuga celeste. En la actualidad, escribe en Revista de libros y en el suplemento Babelia del periódico El País. En el campo de la literatura, ha cultivado la poesía, la novela, el teatro y el relato breve, y no sólo ha escrito en español, pues cuenta con piezas dramáticas en inglés fruto de una estancia de siete años (1989-1996) en Nueva York. Actualmente, es profesor de español en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid.

 


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-NARRATIVA
"No esperes" (incluido en la antología Páginas amarillas) (1994). Relato.
La música del mundo o el efecto Montoliu (1995).
El mundo en la Era de Varick (1999).
La sombra del pájaro lira (2003)
El parque prohibido (2005).
"El mundo todo es máquinas" (en Molinos de viento) (2005). Relato.
El perfume del cardamomo (2008). Libro de relatos.

Memorias de un hombre de madera (2009)

La lluvia de los inocentes (2012)

-POESÍA
El bulevar del crimen (1994).

-ENSAYO
"Paisaje para después de la posmodernidad" (dentro de Eduardo Becerra (coord.), Desafíos de la ficción, Alicante, Universidad de Alicante, 2002).

-OTROS
Tristan und Isolde (2008).

Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español (2012)

 


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Accésit del premio Rafael Morales por El bulevar del crimen.
1996: Premio Ojo Crítico por La música del mundo
2001: Premio Bartolomé March a la Crítica por su artículo " Hacia una literatura simbiótica".
2003: Premio NH de relatos inéditos por El perfume del cardamomo.

2009: IV Premio Tristana de novela fantástica por Memorias de un hombre de madera.

 


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Placer, igual a hedonismo, igual a escapismo, igual a pecado. Placer, igual a titilación. El lector que disfruta con un libro, onanista; el que escribe libros divertidos, corrupto; literatura de placer, prostitución. ¡Y esa idea de que el placer es «fácil»!
Sí, todo esto es tan represor, tan limitado, tan anticuado, tan moralista, tan aburrido, que no sé ni por dónde empezar a desmenuzarlo. [...] A uno le gustaría decir, por ejemplo, que el «estilo» literario no tiene que ser ni difícil ni fácil, ni plano ni accidentado, ni exigente ni transparente. Puede ser de todas esas maneras y de mil más. A mí me fascina el estilo hiperbarroco de Lezama Lima, pero también la transparencia de Chéjov. Hay literatura que es pésima porque está escrita en un lenguaje descuidado, pero también hay otra que es pésima porque está escrita en un lenguaje barroco, retorcido e insufrible. Y a veces el «descuido» es el arma estética del autor, como sucede con Pío Baroja, con Henry Miller, con Stendhal. La literatura es compleja: es un poliedro, no una moneda de dos caras.
(De "Estoy harto", en http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=6954&sec=38&num=795)

La célebre pregunta «¿Qué se puede escribir después de Auschwitz?» tiene una respuesta que quizá muchos no hayan sabido oír. La respuesta es ésta: «Quizá nos hayamos quedado sin "tema" para escribir, pero lo que sí podemos hacer es reflexionar sobre los códigos, sobre los códigos de nuestra cultura, sobre el código de nuestra propia forma de poetizar nuestra cultura». El resultado será la literatura posmoderna, cuya cabeza visible es Jorge Luis Borges, y que se abre en tres ramas principales, la americana (de Nabokov y Pynchon a Foster Wallace y Gibson), la europea (con nombres como Perec, Calvino, Torrente Ballester, Espinosa, Palol) y la hispanoamericana (Borges, Cortázar, García Márquez, Bolaño).
(De "Del canon al clon", en http://www.abc.es/abcd/resultado_busqueda.asp?search=&categoria=&fechaini=&fechafin=&autor=ib%E1%F1ez&x=45&y=19)

Comprendí que eso que llamamos «novela» es una fantasía. Una fantasía de finalidad. Racionalidad quiere decir separar y definir. Magia quiere decir relacionar. La mente discrimina, encuentra diferencias. El corazón vincula, encuentra semejanzas. Escribir novelas es una actividad mágica. La composición de las novelas presupone la existencia de vínculos entre nosotros y el mundo, entre nosotros y los objetos, entre nosotros y la Naturaleza, entre nosotros y el espacio, entre nosotros y las otras personas. Pero esos vínculos sólo existen para el ojo de la imaginación, que elige fragmentos y los articula y los ordena. Un fragmento de la vida de un coche relacionado con un fragmento de la vida de un sofá, con los estados psicológicos de una mujer al mirar un árbol y con el hecho de que esta mujer y este hombre llevan acostándose juntos varios meses sin que lo sepa el marido de ella. Pero el marido ¿qué tiene que ver con el árbol? Y el coche ¿qué tiene que ver con la forma en que se besan?
A esa actividad narrativa y vinculante de nuestra imaginación yo la llamé «el efecto», «el efecto de los efectos», y más tarde, «el efecto Montoliú».
Más allá de la novela, más allá del efecto, está la Realidad. Los que buscan la Realidad no pueden escribir novelas. Quizá por eso yo tampoco sé escribir novelas, porque las novelas son maya, la ilusión. Pero yo quería escribir novelas que rompieran la ilusión. Quería abrir la convención de la novela y alcanzar la Realidad. Y ¿saben qué pasó entonces?
Mis novelas empezaron a ser consideradas literatura fantástica.
(De "Mis problemas con la novela", en http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=7763&sec=38&num=811)

 

 


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El bosque de Ödyl no está muy lejos de la ciudad de Yöl, pero Adenar y el mago tardaron casi todo el día en cruzar la llanura de Mälla, con sus alegres pueblos llenos de flores, sus campos de girasoles y sus artísticos molinos de agua, tantas veces cantados por los poetas de la Escuela de los Molinos, y luego el valle de Somälla, donde está el castillo abandonado de Pajna y donde el duque Barbastro, tío de Adenar, tenía su casa solariega, cuyos perfiles dorados surgiendo entre los pinos pudo contemplar Adenar a lo lejos, y luego las praderas de Pijälla, donde pastan las vacas y los bueyes y donde se produce el famoso queso de Pijälla, y no llegaron hasta las estribaciones del bosque hasta primera hora de la tarde. Al llegar a la linde del bosque los dos descabalgaron e hicieron el rito sagrado de entrada. Saludaron a las cuatro direcciones, al sol, al agua, a la tierra y al viento, y luego juntaron las manos y pidieron a las entidades del bosque que les dieran permiso para entrar y les enseñaran el camino correcto.

"Jamás había hecho estos ritos antiguos, que pertenecen al estilo de vida de mis abuelos, o de mis tatarabuelos", pensó Adenar, extrañamente conmovido por la seriedad con que los realizaba el mago, y descubriéndose a sí mismo completamente entregado a imitarle. "Pero yendo en alfombra voladora, ¿quién puede pararse a pedirle permiso a un bosque para entrar? Yendo en alfombra voladora, ¿quién puede sentir, siquiera, cuando entra o sale de un lugar? Hemos perdido el sentido de lo que es entrar en un lugar, de lo que es el límite de un lugar y su interior, de lo que es llegar a un lugar poco a poco, experimentando el proceso de acercarse a él, conociendo las incidencias y las bellezas del recorrido y como ganándonos, poco a poco, el derecho a entrar...".

Luego el mago levantó su cayado en el aire sosteniéndolo de forma horizontal, y de pronto, Adenar no sabía cómo, lo que Sinnombre tenía en las manos ya no era una rama de fresno, sino una espada, una enorme espada de guerrero antiguo, iluminada con un suave fulgor azul y con una amatista violeta en la cruz de la empuñadura.
(De La sombra del pájaro lira, Barcelona, Seix Barral, 2003, pp. 76-77)

 


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ALONSO, Santos, La novela española en el fin de siglo: 1975-2001, Madrid, Mare Nostrum Comunicación, 2003.

GARCÍA GALIANO, Ángel, "Narrativa española actual: viejos y nuevos talentos", Arte, Revista de la Academia Sueca, 2002.

GARCÍA GALIANO, Ángel, "Andrés Ibáñez, constructor de mundos", El fin de la sospecha. Calas significativas en la narrativa española (1993-2003), Málaga, Universidad, 2004, pp. 193-200.

GRACIA, Jordi (coord.), Los nuevos nombres: 1975-2000. Primer suplemento, Barcelona, Crítica, 2000.

LOZANO MIJARES, Mª del Pilar, "El final (moderno) y el principio (posmoderno) de Andrés Ibáñez: del efecto a Varick", La novela española posmoderna, Madrid, Arco Libros, 2007, pp, 321-358.

LOZANO MIJARES, Mª del Pilar, "Andrés Ibáñez o la novela española posmoderna", en Revista de literatura, LXVIII (135), enero-junio 2006, pp. 221-246.

VALLS, Fernando, La realidad inventada. Análisis crítico de la novela española actual, Barcelona, Crítica, 2003.

 


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http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Ib%C3%A1%C3%B1ez

Páginas web con reseñas sobre su obra:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Andres/Ibanez/defiende/poder/imaginacion/nueva/novela/elpepicul/20030409elpepicul_8/Tes (Página sobre La sombra del pájaro lira)
http://aula2.el-mundo.es/aula/noticia.php/2005/06/10/aula1118337340.html (Página sobre El parque prohibido)

Páginas web con sus textos:
http://www.barcelonareview.com/cas/ai_08.htm (Contiene el relato "No esperes")
http://www.abc.es/abcd/resultado_busqueda.asp?search=&categoria=&fechaini=&fechafin=&autor=ib%E1%F1ez&x=45&y=19 (Contiene artículos periodísticos del autor)

 


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diccionariodeautores@catedramdelibes.com


[Ficha elaborada por Francisco León Rivero]