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GARCÍA BARBERO, Miguel Ángel


 

GARCÍA BARBERO, Miguel Ángel

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Miguel Ángel García Barbero (Aranda de Duero, 1965) escribe de la esperanza porque la busca. Cree en la alegría y la tranquilidad que da ser bueno hasta el final haya o no Cielo, lo que denomina fe esperanzada en Dios en contraposición al sentimiento trágico de la vida de Unamuno. A los 18 años se traslada a Madrid para estudiar Periodismo. El Colegio Mayor Universitario Ximénez de Cisneros, heredero de la Residencia de Estudiantes, perfila su personalidad durante cuatros años en los que supera la carrera. Recién licenciado en Ciencias de la Información entra con el mejor expediente académico en Radio Nacional de España (1987) y a continuación funda y dirige la revista La Voz de la Empresa. En La Gaceta de los Negocios consigue durante años la especialización en información económica como jefe de sección de distintas áreas y responsable de publicaciones. Trabaja en información política como redactor jefe en el diario Ya y, después, en Diario 16. En 2002 salta de El Mundo al mundo de la comunicación en Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) y se titula en Aptitud Pedagógica. En 2003 se licencia en Geografía e Historia.


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- POESÍA:

 

Cartas de esperanza (2013).

 

- ENSAYO:

 

El arte de matar (1993).

Julio Anguita, humano, demasiado humano (1999).

Segovianos árboles (2007).


-OTROS:


Los toros, el estado de la cuestión (1992). Coautor.

El arte de matar. Joselito y el purgatorio de José Miguel Arroyo (1993).

Informar de Economía II (1996). Coautor.

Felipe Miguel Aparicio Acosta. Cuarenta años buscando la luz (1964-2004) (2005). Coordinador.

Manuel Durán Sacristán, director del Cisneros: artífice de una época de esplendor (1956-1978) (2006). Director de la Colección.

El rugby, seña de identidad del Colegio Mayor Ximénez de Cisneros (2009), director de la Colección.


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Ya no puedo escribir tanto.

Sólo me queda expresarme

con lo único que es mío:

lo que soy y mi esperanza.

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PARA EL PADRE

 

No te desanimes.

Nunca.

Piensa que antes que nada Dios es padre.

Un padre bueno.

Sé tú un padre bueno.

Para parecerte a Dios.

Y no desesperes.

Siempre espera.

Ten esperanza en tus hijos.

Aunque pierdas la fe en un hijo.

Aunque diga que ya no te quiere.

Aunque sea verdad.

Aunque tenga razones.

Aunque sean poderosas.

Aunque no las tenga.

Aunque digas que ya no lo quieres.

Porque sí lo quieres.

Si no has podido darle lo que necesitaba.

Si se lo has dado pero no lo ha querido.

Si le has fallado.

Si te ha fallado él.

Nunca pierdas la esperanza en él.

Aunque no pudieras verlo nunca.

Ni hablarle.

Ni saber de él.

Aunque te odiare.

Aunque te calumniare.

Aunque se haya ido él.

Aunque nunca regrese.

Nunca pierdas la esperanza en él.

Atesora siempre la esperanza en tu hijo.

En cada uno de ellos.

 

 

PARA EL HIJO 

 

Hijo.

Ten fe en tu padre.

Si es bueno, ten fe en él.

A tu padre lo ves.

A Dios lo intuyes.

Tu padre está ahí.

Contigo.

No puedes negar que existe.

Aunque no lo conozcas.

Sabes que es una realidad.

Cada hijo tiene un padre y una madre.

Ningún hijo se crea de la nada.

Puedes creer que Dios no existe.

No puedes creer que tu padre no existe.

Viva o no.

Es una realidad.

Lo constatas.

Es inútil negarlo.

Aunque no lo quieras.

Aunque lo odies.

Aunque sea un mal padre.

Al menos para ti.

Pero tu padre estuvo.

O está.

O estará cuando hagas las paces con él.

Quizá sea demasiado tarde cuando quieras hacerlas.

Con él o con un abuelo.

O un hermano.

O todos tus hermanos.

O un tío.

O un primo.

Hijo.

No estés solo.

No estás solo.

Ten fe en tu padre.

En tu madre.

En cada hermano.

En la mujer o en el hombre que comparte todo contigo.

Ten fe en quien, como un padre bueno, lo comparte todo contigo.

Porque vive para ti.

Aunque no tengas fe en Dios.

Aunque no tengas fe esperanzada en Él.

Recupera la fe en tu padre.

Por lo menos, recupera la esperanza.

(De Cartas de esperanza, Devenir, 2013)

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garciabarbero@yahoo.es

 


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