Enlaces

Fundación Jorge Guillén
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Fundación Miguel Delibes
Festival du Premier Roman

Índice

A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z

PADRÓS DE PALACIOS, Esteban


 

PADRÓS DE PALACIOS, Esteban

Biografía
Obra
Premios y reconocimientos
Poética
Texto
Bibliografía
Enlaces
Email

 Subir

Esteban Padrós de Palacios nace en Barcelona en 1925 y fallece en diciembre de 2005. Cursó la carrera de Medicina en su ciudad natal. Uno de los fundadores y secretario permanente del Premio Leopoldo Alas para libros de cuentos literarios (1955-1970), que dio a conocer a escritores como Lauro Olmo (1955), Mario Vargas Llosa (1958), Pedro Crespo (1965), etc. Cultivó la Historia de la Medicina, la crítica literaria y el ensayo. Su obra de creación narrativa, traducida en parte al francés, inglés, lituano, rumano, alemán, griego y catalán, se concreta exclusivamente en el género cuentístico, sobre el que realizó, además, numerosos trabajos teóricos.


 Subir

- NARRATIVA:

Aljaba (1958). Cuentos.
La lumbre y las tinieblas (1966). Cuentos.
Velatorio para vivos (1977). Cuentos.
Los que regresan (1991). Cuentos.
El gran usurpador (1996). Cuentos.
El pozo de los deseos (1999). Cuentos.
Las extrañas veladas (2002). Cuentos.

- ENSAYO:

Cristianismo y hospital (1965).
Integrismo y progresismo o la exageración (1966).
Breve historia de la medicina (1996).
Diversiones en gris (1998).
Tópicos típicos (en prensa).


 Subir

1962: Don Juan Manuel.
1977: Hucha de Plata.
1986: Hucha de Plata.
1990: Hucha de Plata.
1992: Hucha de Plata.
1998: Mutua de Pamplona.


 Subir

El cuento no es el artificio que resulta de acortar un tema o escribirlo con brevedad. El cuento es necesariamente corto por razón de su misma precisión interna de ser cuento. Saber acabar un cuento es poseer argumental e intencionalmente el cuento entero. Es más, la unidad del cuento depende de la proporción que existe entre el planteamiento y su final. En el cuento se produce un flujo y un reflujo rapidísismos. Un flujo -argumento- que nos conduce al final. Viene luego el reflujo, nacido de este mismo final que nos invita a recorrer en sentido inverso el texto leído: es decir, a meditarlo, a integrarlo a la luz reveladora del final. Sólo a partir del final halla aclaración y sentido todo lo expuesto anteriormente. Según lo dicho, el cuento puede definirse (Enrique Badosa, Manuel Pla y Esteban Padrós) como “un texto preferentemente breve, de contenido expectante, cuya acción se intensifica y su intención se aclara en el desenlace.”
El texto preferentemente breve no dispersa la atención y potencia la acción. La expectación supone a la vez certeza e incertidumbre. Incertidumbre sobre lo que ocurrirá y certeza de que algo inesperado ocurrirá. En la expectación nos preguntamos ¿Por qué me dicen eso? En el desenlace hallaremos la revelación significante a esa pregunta. El final del cuento concluye a la vez su finalidad. La sorpresa final es un medio -no el único- para acabar eficazmente un cuento.
El buen cuento se retiene en la memoria. Se puede contar a los demás, pues no se trata de un mero ejercicio de estilo, sino de un acontecer estructurado y acabado, que, eso sí, ha de apoyarse en un estilo que ennoblezca la lectura.
Mi tarea de narración creativa se ha manifestado únicamente mediante más de cien cuentos. Creo en el humor y en el diálogo. Y estimo, con Chesterton, que “lo divertido no es lo contrario de serio, sino lo contrario de aburrido y nada más.”


 Subir

NÁUFRAGOS (1958)

La balsa, abandonada a los caprichos de la corriente y sin ninguna voluntad que la rigiera. Unas tablas carcomidas. Un palo con unos calzoncillos flotando al viento. Dos hombres echados sin que el sol pudiese herir, ya, sus pupilas ausentes.
-Tengo sed -dijo García, que era un náufrago vulgar.
La balsa entraba, en aquel momento, en la playa de Miami. Canoas, bañistas, mujeres extraordinarias.
-Oigo voces...
-Espejismo -sentenció García, siempre mirando al sol.
-Sí, espejismo...
Los bañistas comentaron:
-Qué gentes más raras. Ya no saben qué hacer para llamar la atención.
-Yo lo encuentro de mal gusto...
Y la corriente, poco a poco, arrastró de nuevo la balsa hacia el océano Atlántico.
Los dos náufragos iban llegando a este punto en que resulta tan difícil morir...

(En Aljaba, 1958, p. 23)


 Subir

CAUM, J., “Índice de lecturas”, Índice, 216 (1967).

ESCUDERO, Miguel, “El alegre color de Padrós”, ABC Cataluña, 12 de enero de 1999, p. 3.

FERRER-VIDAL, Jorge, “Un gran libro de cuentas: El pozo de los deseos”, ABC. Tribuna, 7 de mayo de 2000, p. 51.

LÓPEZ ANDRADA, Alejandro, “El lenguaje de azahar”, Diario Córdoba. Cuadernos del sur, 17 de abril de 1997, p. 39.

SÁNCHEZ PAREDES, Pedro, “Los que regresan”, Jano, nº 993, 24-30 de abril de 1992.

SANTOS, Dámaso, “Aljaba, de Esteban Padrós de Palacios”, Pueblo, 27 de mayo de 1959.

SARRIÀS, Cristóbal, “Alivio de caminantes”, Catalunya Cristiana, 11 de julio de 2002, p. 35.

SATORRAS, Lluís, “El vicio del juego. Las extrañas veladas de Esteban Padrós”, Babelia, 29 de marzo de 2003, p. 9.

VÁZQUEZ-DODERO, José Luis, “Velatorio para vivos de Esteban Padrós”, Blanco y Negro, 18 de abril de 1978.



 Subir


 Subir